El dolor de las víctimas nunca es revisable

Aunque no soy un profesional jurídico, policial ni forense, mi trayectoria como escritor de género negro me ha permitido estudiar una amplia variedad de informes, estudios, casos reales y documentaciones sobres los criminales, sus motivaciones, sus mentes y su realidad. Sé a ciencia cierta, por ello, que existen asesinos, violadores y terroristas que, por más que lo intentemos, no son recuperables para vivir en sociedad.

Pueden pasar días, meses, años o décadas encerrados, da igual: cuando recuperen la libertad volverán a dejarse llevar por sus pulsiones y perseguirán satisfacer sus anhelos criminales. Son psicópatas, sádicos, pederastas, malvados perpetuos que cosifican a sus víctimas y anteponen su satisfacción a todo lo demás. No todos los criminales son así, pero haberlo haylos. Y precisamente para ellos se aprobó la ley de la prisión permanente revisable que ahora, inconcebiblemente, otros políticos están a punto de derogar.

“No hay que legislar desde la venganza”, dice Pablo Iglesias con una evidente falta de empatía, y si me apuras de respeto, hacia los familiares de las víctimas más mediáticas, que se han convertido en adalides de la defensa de esta figura penal que está presente ya en las legislaciones de los principales países europeos: Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Bélgica, Suiza o Austria entre ellos. Juan Carlos Quer y otros padres a los que estos monstruos abyectos han destrozado sus vidas tras arrebatársela a alguno de sus hijos están impulsado una campaña de firmas en Change.org para recoger las necesarias (yo ya he firmado) y reflejar que la mayoría de los ciudadanos defendemos esta medida como una fórmula imprescindible para preservar nuestra seguridad.

No se trata de un castigo motivado por el rencor, la estupefacción o el rechazo que esta turba de malvados nos produce, ni siquiera un medida dirigida a disuadir a otros como ellos, lo cual es imposible. Es, simple y llanamente, una decisión motivada por el derecho y la necesidad de supervivencia que todos compartimos. Algo que estas bestias amenazan y ponen en peligro siempre que están en libertad.

El otro día escuché a alguien justificar esta derogación diciendo que “era enterrar en vida a una persona”. ¿Y qué si fuera así? ¿Acaso no han enterrado ellos a niños, adolescentes y personas privándolos de ella? ¿Torturándolos, violándolos, arrebatándoles la dignidad antes de provocarles el último estertor? ¿Acaso no han enterrado de por vida la confianza, el equilibrio emocional, la esperanza, la sensibilidad, la vitalidad, la salud y la felicidad de sus padres, hijos, maridos, esposas, amigos y familiares más queridos? La madre de Rut y José, los padres de Marta del Castillo, de Diana Quer, de Sandra Palo, de Mari Luz, de tantas y tantas víctimas inocentes que cayeron en desgracia por estar allí, tan cerca de estas alimañas a las que, los bien queda de turno, los papanatas correveidiles de algunos ideólogos forrados y los politicuelos interesados de turno quieren mantener en nuestro entorno para que no estén encerrados de por vida.

¿Qué haríamos si un depredador —un tigre, una pantera o cualquier otro animal salvaje— se paseara libremente por nuestro barrio? Animalistas aparte —que tal ve le ofrecieran un platito de leche o un chuletón crudo para llevárselo a casa y cuidarlo con esmero—, trataríamos de inmovilizarlo, capturarlo y alejarlo de nuestros niños, ancianos y convecinos por evidentes motivos de seguridad. Al cabo de unos años, ¿volveríamos a dejarlo en libertad para que no estuviera encerrado de por vida? Pobre animalito, considerarán algunos, no es culpa suya, le guían sus impulsos.

Como a estos espeluznantes tipejos. Solo que, en su caso, la culpa es solo suya. Tal vez han nacido o se han vuelto así, eso no está claro, pero tienen libre albedrío y voluntad, por lo que pueden obrar de otra manera.

Lo que no es la prisión permanente revisable

· No es una cadena perpetua. Aunque puede serlo en aquellos casos en los que el encarcelado siga siendo un peligro real para la sociedad. Si se ha reinsertado, podrá salir. Pero si no, prima el derecho a vivir de todos los demás frente al suyo de estar libre.

· No es para todos. Ni siquiera para todos los asesinos. Se trata de una pena excepcional para criminales extremadamente abyectos, crímenes de espeluznante gravedad y alarma social extraordinaria. ¿Quiénes serían? Psicópatas, asesinos sexuales, mataniños, terroristas, genocidas y los protagonistas de los casos más abyectos de crímenes de lesa humanidad. Y, añado yo motu proprio, ojalá también los asesinos desalmados que no desvelan dónde han ocultado sus cadáveres.

· No es una medida para reinsertar. Simple y llanamente porque, sus condenados, no tienen solución. Es una medida necesaria para mantenernos a salvo a todos los demás.

· No es injusta. Porque, pese a la brutalidad, el sadismo y la ausencia de humanidad de estos elementos, aún con todo, les ofrece la posibilidad de recuperar la libertad si de verdad cambian y dejan de constituir un peligro para los demás.

Lo que sí es la prisión permamente revisable

· Absolutamente imprescindible en nuestra sociedad, en estos tiempos que corren.

· Una demanda de la población con un amplio consenso favorable en la opinión pública española.

· Por desgracia, ahora mismo en España, el objeto de una nueva vendetta política y una ocasión para desmerecer a los rivales por parte de los partidos políticos que intentan asegurarse unos escaños de más en las siguientes elecciones, sean estas las que sean.

De verdad que no entiendo por qué el PP no ha sabido vender y blindar socialmente lo que reguló, eso sí, con mayoría absoluta y sin consenso alguno. Otro más de sus errores. Pero tampoco concibo por qué el PSOE, el PNV y todos los demás, incluidos los abstencionistas de Ciudadanos y los siempre torticeros de Podemos, nos van arrebatar aquello que, como sociedad, como personas, necesitamos. Seguridad, supervivencia y justicia. Tranquilidad y paz. Bienestar, en definitiva, para nuestras familias.

¿No se les llena siempre la boca a todos los políticos —progres, carcas o da igual— al afirmarse movidos por el Estado del Bienestar que hemos conquistado?

La prisión preventiva revisable es un medio para el fin. El bienestar ha de ser el de los seres humanos, no el de las alimañas.

Que a nadie se le olvide: la muerte, el sufrimiento, la tortura, el miedo y el duelo de sus víctimas ya no es revisable.

 

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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