Regreso a la Universidad

Ayer volví como ponente a la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, en el campus Río Ebro. Mario Miana, profesor adscrito al Departamento de Ingeniería Mecánica que imparte la asignatura transversal de Comunicación, volvió a contar conmigo para impartir la clase Cómo presentar nuestro proyecto a terceros. Sí, es cierto, tenéis buena memoria: el año pasado ya fui invitado a hacerlo con sus alumnos de entonces, así que este año he repetido la experiencia.

Como en el post Comunicación en la escuela de ingenieros, de abril de 2016, ya expliqué con cierto detalle el planteamiento de esta charla (principios de oratoria, presentaciones comerciales y comunicación de marca), prefiero hablar en esta ocasión de la intrahistoria del evento. Así, durante la comida en el restaurante de la universidad, el profesor y promotor de la charla, Mario Miana —buen lector de mis libros y concejal en el Ayuntamiento de Luesia— me invitó a participar en la próxima feria del libro de su localidad a la que, Dios mediante, acudiré encantado.

Un principio esencial de comunicación

Las dos horas de conferencia se me pasaron rápido, como siempre que hablo de estos temas. Espero, por supuesto, que a mis alumnos también les sucediera. La mente de los ingenieros —y, en menor medida, de los arquitectos— es fundamentalmente ordenada, racional, equilibrada y numérica; lo cual genera que no siempre se sientan tan receptivos como el resto cuando se habla de intangibles, emociones, llegadas emocionales y corrientes de simpatía. Sin embargo, la realidad es una: convencer con argumentos es, siempre, puntual y transitorio; llegar al corazón con las palabras, los silencios, las sonrisas, la mirada y cada emisión corporal es el único camino para seducir definitivamente. La persuasión, por lo tanto, es siempre emocional: parte del corazón y llega al corazón. Y en esa interconexión de afectos se genera el vínculo que une a ambas partes, para siempre, en una relación de confianza, fidelidad y buen rollo.

Así que la imagen personal, como la de marca, es una cuestión de afectos. De conexiones afectivas. De llegar al corazón. Evidentemente, existen conversaciones, procesos de compraventa o decisiones en las que los datos, los argumentos objetivos y la reflexión, tienen mucho peso. Pero los seres humanos nunca decidimos, exclusivamente, desde la razón. ¡Ni siquiera interpretamos la realidad objetivamente, ya que los afectos siempre nos la filtran mientras la percibimos!

Durante la clase surgió el eterno interrogante que suelen plantearse los más jóvenes: ¿qué diferencia hay entre persuadir y manipular? O, cambiando la pregunta, ¿fue Adolf Hitler un buen orador? La respuesta, la encontraron ellos mismos —¡qué buena es la mayéutica!—. Las técnicas oratorias, las de comunicación en general, están al alcance de todos. Como un cuchillo, no son en sí mismas buenas ni malas, depende del uso que les demos. Cuando empleamos la oratoria para beneficiar a nuestro interlocutor, con actitud de servicio y una mentalidad de gano-ganas, cuando somos honestos, auténticos y sinceros, estamos persuadiendo. Cuando empleamos esos mismos medios para un fin bastardo, egoísta o antinatural, manipulamos a ese público. Lo mejor es, sin duda, que todos podemos ser oradores eficaces, persuasivos; pero no todos servimos para manipular a los otros: se necesitan unas dotes de interpretación, unas desviaciones psicológicas y una falta de escrúpulos que muy pocos poseen. [Desgraciadamente, la mayor parte de ellos acabean ocupando puestos de responsabilidad en la política, las empresas y la sociedad en su conjunto].

Con iniciativas y asignaturas como estas, en las que los universitarios entran en contacto con la auténtica comunicación con la mentalidad y los principios adecuados, sin duda estamos mejorando, gota a gota, nuestra sociedad.

Ellos son los dirigentes, los profesionales y los creadores del futuro.

El presente está para formarlos… en la dirección correcta.

Y no, Hitler no fue, en mi opinión, un buen orador. Solo un tipo con un incontestable dominio de las técnicas oratorias. Y si no piensas lo mismo, es que todavía no has entendido nada.

Tiempo al tiempo, todo termina llegando.

Anuncios

Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
Esta entrada fue publicada en Cosas de Míchel y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s