Enseñando a hablar en público en Huesca

img-20170209-wa0020-colegio-huesca
El miércoles 8 de febrero participé en la XVII Semana de Animación a la Lectura del colegio Santa Ana de Huesca. Lo hice en calidad de ponente para los alumnos de Secundaria, con los que compartí tres cuartos de hora de animada comunicación sobre un tema que me apasiona y que, da la sensación, empieza a ser tomado por nuestra sociedad con un interés creciente: la oratoria.

Los que me seguís habitualmente, sabéis que he sido —y sigo siendo— profesor de oratoria y que me encanta esta materia. Tanto es así que escribí mi ensayo Cómo enamorar hablando en público, recientemente reeditado, como una especie de tributo a esta materia docente que tantas alegrías, satisfacciones y aprendizaje me ha dado. Por eso no dudé ni un solo minuto cuando recibí la invitación del departamento de Lengua y Literatura de este cole oscense para hablar de hablar en público a sus alumnos de Secundaria.

Y así, nos reunimos todos en el salón de actos del colegio y repasamos juntos algunos de los principios, los consejos y las pautas necesarias para hablar mejor en público. Sé, por experiencia, que el tema les interesa mucho. A ellos… y a cualquiera, porque nos pasamos el día hablando en público —en casa, con los amigos, con nuestros familiares, con los compañeros de clase o de trabajo, con los jefes, con los clientes, con los empleados…— y somos conscientes, a veces de un modo inconsciente, de que aprender en este aspecto es una valiosísima inversión para el futuro.

img-20170209-wa0019-colegio-huescaMe atrevo a decir que lo pasamos bien allí. La participación del público fue alta, y el grado de interés de todos ellos me resultó evidente. Los animé, sobre todo, a aprovechar cada oportunidad para entrenarse. A no temer a este tipo de experiencias —de hecho, los exámenes orales, al contrario de lo que nos parece, suelen conllevar mejores notas para los alumnos, gracias al feedback inmediato que recibe el profesor respecto a su dominio de la materia—, a ser conscientes de que la preparación como oradores es doble: próxima —para cada discurso— y remota —la cual dura toda la vida—, a trabajar cada discurso con ahínco hasta convertirse en un experto en la materia, con ideas propias, y a disfrutar de esa magnífica realidad que supone disfrutar de la atención de un auditorio… y ser capaz de mantenerla.

Iniciativas como esta, por parte del centro educativo, encuentran siempre una respuesta positiva en los chavales. Si desde pequeños los acostumbramos a expresarse en público, lo convertimos en parte habitual de su existencia y los estimulamos en la dirección correcta, a medio y largo plazo la comunicación y la escucha de nuestra sociedad será mucho mejor. Y todos saldremos beneficiados de ello.

Tengo la impresión, afortunadamente, que en los colegios se está empezando a trabajar este aspecto mucho mejor que antes. Pero no basta con tener buena voluntad y excelentes intenciones, también es necesario contar con un caudal de conocimientos adecuado para enseñar a hablar en público.

Los chicos que asistieron a mi charla en el colegio Santa Ana de Huesca no salieron de allí hablando mejor en público. Pero sí con las ideas un poco más claras sobre lo importante que resulta y lo que tienen que hacer para empezar a mejorar. Es un punto de partida que marca diferencias.

¡Enhorabuena, chavales!

Anuncios

Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
Esta entrada fue publicada en Cosas de Míchel y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s