De gallinas, bocachanclas y políticos

Hahn, Hennen, Hhner (Laridae) Hhneraugen (Clavus)

Hace tiempo que no escribía ningún post sobre política nacional, y tal vez haya llegado el momento. El panorama, en apariencia, se muestra más apaciguado y calmo que hace algunos meses, cuando no había gobierno y la amenaza de elecciones en bucle nos rondaba a todos. Pero, en realidad, ¡qué poquitas cosas han cambiado!

rajoyLas cosas van con pausa, sin excesivas variaciones. Con el presidente atrincherado en esa aparente parsimonia que lo caracteriza, paciente siempre, impasible mientras administra cada baza aguardando el error de sus contrarios. Con sus impertinencias periódicas y sus puntuales meteduras de pata, la última esa alusión a la escasez de lluvia para justificar los desorbitados precios de la factura eléctrica, cuyos costes principales proceden de impuestos, cargas gubernamentales y ayudas diversas a otros ámbitos, especialmente las energías renovables. Y, mientras tanto, por ahí siguen nuestros parlamentarios electos tratando de cuadrar el presupuesto para que consiga sus propósitos… y pueda ser aprobado.

senador-por-erc-santi-vidal-1470298058994Entre medio, la mafia independentista catalana continúa erre que erre con lo mismo, dilapidando dinero de los contribuyentes en fastos propagandísticos absurdos por Europa, haciendo manifestaciones tan grandilocuentes como insostenibles y aferrándose a ese balón roto con el que no dejan jugar a nadie que no sea ellos mismos… o los que piensan igual. Y, por si esto fuera poco, adjuntos a su causa como el senador Santi Vidal, de ERC, sacan la sin hueso a pasear más de la cuenta y largan todas esas mezquindades que se hacen, desde las trastiendas políticas —del Estado catalán, dicen ellos—, pero que nadie ha de saber: robar datos fiscales, aprovecharlos en beneficio ideológico, crear listas de adeptos y no adeptos, distribuir favores o problemas según ello y manejar totalitariamente esta realidad inverosímil. “Qué majo y qué colega, qué campechano es este Vidal”, pensaron los asistentes a sus conferencias al oír sus confesiones tan cómplices y sinceras. Dirigidas, casualmente, a ese grupo de elegidos independentistas que están llamados a salvar la Catalunya Lliure que creen imprescindible. Pero en realidad, ese orador no es otra cosa que lo que siempre se ha llamado un rabilenguas, un bocachanclas, un cantamañanas y un alcahuete de libro. Como no podía ser de otra manera, en la época de Internet, las redes sociales y la información instantánea, Vidal ha tenido que envainársela y marcharse, en compañía del ridículo, con la cabeza agachada.

Y luego están los de la izquierda, como siempre, mordiéndose entre ellos como perretes hambrientos. Los de la rosa roja en el puño preparando ese congreso extraordinario entre luchas intestinas, acusaciones veladas, traiciones, negociaciones ocultas, acuerdos inconfesables, vetos y partidismos personales en busca de poltronas, cargos… y nóminas de lujo —a ser posible, vitalicias— para los más hábiles, sus adláteres y los que los orbitan. Que si Susana Díaz por allí, que si Patxi López por allá, que si los socialistas catalanes acullá, y por supuesto ese Pedro Sánchez que parece escapado del último episodio de The Walking Dead, afilan sus espadas vikingas y alimentan esa guerra interna e intestina en la que, tal vez haya un vencedor, pero no será el partido.

guerra-interna-podemos-kxee-620x349abcTambién, más al extremo, están los otros, los de la nueva política. Los que se han puesto morados, y han disimulado, mientras su partido emergía. Ahora han empezado a quitarse las caretas, porque todos tienen claro que es más fácil sacarle rédito a su dedicación, su verborrea y su ambición cuanto más grande y acolchado es el sillón —a ser posible, trono— sobre el que se aposentan sus podemitas posaderas. Así, los dos gallos del corral —Iglesias y Errejón— presumen de espolones y se atacan abiertamente sin preocuparse de picar huevos ajenos —de este metafórico corral, me refiero—, con el riesgo de colapso que conlleva. De hecho, algunas de las gallinas más afamadas, como Bescansa, ya han tomado las de Villadiego, quién sabe si para estar en condiciones de arrimarse al gallito ganador cuanto la lucha termine. Lo cierto es que la confrontación, más que un envite político, parece una de esas discusiones de patio de colegio del pasado, en las que lo importante no es quién tiene la razón sino quién consigue doblegar al otro, aunque para ello haya que romperse algunos huesos, destrozarlo todo… o causar daños a los espectadores.

Pues, ea, este es el panorama político actual. Y, por si fuera poco, las Cincuenta Sombras de Rey han puesto en entredicho la honorabilidad y sensatez del rey emérito, al que algunos periodistas han empezado a vincular también con ciertas tramas corruptas, de las que el clan de los Pujol parecen tener cierta constancia. “Me he equivocado”, aducirá Su Majestad. Pero eso, tal vez, ya no va a servirle.

Así que, nada, visto lo visto mejor arrinconamos la política de nuevo y nos centramos en nuestro día a día: nuestra facturas, nuestras hipotecas, nuestros impuestos, la lucha cotidiana, los deberes de los niños y ese intentar ser felices a pesar de estos mangantes.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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