Papito, ¿qué es la Navidad?

art Christmas background with christmas light and festive decora

¿Sabrías qué contestarle a tu hijito o a tu hijita si te hiciera esta pregunta? Es mucho más difícil de lo que parece, ¿no crees? Algunos, al más puro estilo del Grinch de la película, afirman que solo es una época de consumismo, comilonas, hipocresía y sinsentidos institucionalizados en la que hay que fingir estar a gusto, ser feliz y querer a todo el mundo. Otros, a menudo con motivos, aseguran que son las fechas más tristes del año. Esas en las que la soledad se convierte en ácido para las emociones, las sillas vacías son camas de faquires y los recuerdos lanzamisiles de lamentos.

Puedo estar parcialmente de acuerdo con aquellos que aseguran que, en estas fechas, se nos va la pinza. Gastamos como locos en regalos innecesarios, aguinaldos desorbitados, boletos que siempre tocan a otros y comidas excesivas que nos indisponen. Las calles se llenan de luces y vinilos que invitan a comprar con gran poder hipnótico. Los mendigos pasan aún más frío, condenados por la gelidez de las miradas, más esquivas o resignadas que nunca.

Otros se van de vacaciones y ponen pies en polvorosa huyendo de los villancicos, los adornos y las compras compulsivas de su entorno, plenamente conscientes de que encontrarán algo parecido allá donde se marchan.

Weihnachten - kleines Mdchen mit Weihnachtsmannmtze

Pero en realidad, hija mía, eso no es la Navidad. Es en lo que la hemos convertido los adultos de esta sociedad irreflexiva, apresurada y un tanto borrega que estamos construyendo. La Navidad es, sobre todo, ilusión, comunión, familia y sueños. Son tus ojos relucientes, mi pequeña, delante del belén. El beso que me das con la boca manchada de bombones. Tus risas y tus movimientos intranquilos la víspera de Reyes, la forma en la que abrazas a tu muñequita nueva, lo bien que te lo pasas comiéndote las uvas, brindado con Acuarius en casa de los yayos o parloteando en Nochebuena. Para mí, mi vida, la Navidad es reencontrarnos con los familiares y los cercanos a los que menos vemos. Los chicos, que cada vez estáis más altos. Las chicas, que se parecen a sus madres, incluso a sus abuelas. Los hijos mayores que, después de haber desplegado sus alas, empiezan a cerrarlas para proteger a sus mayores, quienes les muestran aquello en lo que pueden convertirse. Navidad es, sobre todo, sentir la intimidad en nuestra casa, cuando estamos juntos —solos los cinco— al calor de las velas, oyendo villancicos de Miliki y aprovechando con cariño este tiempo irrepetible que ya no volverá.

Navidad es también esa postal, ese wasap o ese meme que nos llega al corazón y nos arranca una sonrisa. El anuncio del Almendro. Ese precioso dibujo navideño que nos das, ilusionada, pintado a colorines. Las costumbres que repetimos un año tras otro. El árbol con las luces encendidas, el Nacimiento encima de la tele y tus juegos con el belén de los Playmóvil.

Para los progenitores, la Navidad también incluye una emocionante vuelta al cole. Los festivales, los recitales y los teatrillos de nuestros pequeños son la excusa perfecta para volver a las aulas de nuestro pasado. Además, las fiestas navideñas suelen suponer el reencuentro con amigos a los que ya apenas vemos, esos que siempre están ahí, sin importar la distancia física ni el tiempo que separan.

Navidad es visitar a esos ancianos desconocidos de una residencia solo por darles apoyo. Soltar una limosna adicional en Nochebuena. Desear felices fiestas porque sabes que apetece oírlo, porque todos disfrutamos —aunque lo neguemos— cuando recibimos unas palabras corteses.

La Navidad, no cabe duda, es compartir mantel, comida y desencuentros con aquellos con los que no conectamos… cuando lo hacemos por amor y respeto a los que amamos. Navidad es sacrificio, entrega, celebración. Son emociones.

Y, aunque no lo parece, es también reposo. Reflexión, regeneración y sentimientos. Ha de ser un sentido homenaje a nuestra condición humana. A la infancia que tú vives. A la que cada uno hemos vivido. A la que regalamos a nuestros descendientes. Es construir recuerdos que nunca olvidaremos. Hacer un merecido homenaje a la magia, la creatividad, la ilusión y los mejores deseos. Rendir tributo a los que ya no están físicamente con nosotros, pero que no dejarán de acompañarnos nunca —con su ejemplo y su recuerdo—, sobre todo en estas fiestas.

la natividad de jess
Y, para los cristianos, hija mía, la Navidad es el amor del Niño Dios. Aunque, hoy en día, con la que está cayendo, eso es mejor hablarlo en casa. No lo dudes, chiquitina, sentirlo así lo cambia todo: le da un sentido aún más pleno a esta celebración.

¡Feliz Navidad a todos! Sin duda, nos las merecemos.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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