Trueba se puso a prueba

U222387

Mucho se está hablando del boicot a la película La reina de España, del director Fernando Trueba. No he visto el film, así que no puedo opinar sobre si la baja afluencia de espectadores es la consecuencia de dicho sabotaje mediático e intelectual o, simplemente, el resultado de un trabajo mediocre o poco atractivo. Quiero enfocar este post desde un punto de vista mercadológico, como profesional del marketing que soy y, en la medida de lo posible, desligarlo de cualquier matiz o interpretación ideológicos.

Para empezar, lo sé por experiencia, ser creador en España resulta sumamente difícil. Es imprescindible, para ello, examinar el talento propio una y otra vez. Porque, nos guste o no, el público dicta su sentencia de un modo inmisericorde, inapelable, que a menudo nos sonroja o nos lleva hacia la ruina.

1442668338_519538_1442830962_noticia_fotogramaDe nada sirve haber sido considerado un genio ayer si hoy, el público, te mira de otra forma. Y los creadores hemos de volvernos promotores, vendedores y directores de nuestro propio marketing para seguir haciendo atractivos nuestro nombre —que, en realidad, es nuestra marca— y nuestras obras una vez tras otra. Los que pueden acceder a ellos, acuden a los medios para conseguir notoriedad, repercusión, publicidad y permanencia. Suelen aplicar esa máxima impagable de “Vale más que se hable de uno, aunque sea bien”, porque la polémica hace ruido y, este, suele vender más. Por eso, con frecuencia, algunos intelectuales se afanan en usar los mass media más populares —lo cual es lícito— para promocionar sus proyectos.

Pero, claro, estos tienen también sus propias reglas. Cuando yerran —todos los hacemos—, se equivocan de enfoque o lanzan una boutade inapropiada que daña sensibilidades desde estos altavoces, la repercusión llega a ser incontrolable. Y puede ocurrir que el público, soberano como es, decida poner su cruz al trabajo de ese autor. No digo que esté bien, ni mal, tan solo que es así. Soy publicista, lo sé de buena tinta: una campaña fallida, un mensaje impertinente, una mala foto o un concepto mal parido destruyen la confianza y la imagen de marca esforzadamente construida durante años.

Así le ha pasado a Trueba: desconozco si fue sincero, o equivocadamente estratégico, cuando, tras recoger el Premio Nacional de Cinematografía —de España— de manos del ministro de Cultura, aseguró no haberse sentido nunca español y que “en caso de guerra siempre iría con el enemigo”, entre otras lindezas sobre el país en el que vive… y le otorgaba el premio.

la-reina-de-espanaEstá en su derecho de decir lo que le dé la gana. Aunque, claro, somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. El público español es su target. Más todavía cuando hablamos de una película titulada La reina de España. Parece incoherente, absurdo y, desde luego, contraproducente, arremeter contra aquello que une a la mayoría de los consumidores potenciales de una producción cinematográfica. Desde luego, no es inteligente. Ni oportuno. Ni me parece educado, aunque esto sí que es una mera opinión personal.

Se equivocó Trueba al ponerse innecesariamente a prueba… y ahora es tarde. La imagen de marca es como un vaso de agua transparente. Cuando cae en él un chorro de tinta negra y pastosa, tarda muchísimo tiempo —si es que lo consigue— en recuperar su apariencia.

Tattoo master washes the machine gun¿Ha habido boicot contra su película? Es posible que algunos hayan aprovechado la situación que él mismo ha generado para alentar el fracaso. Pero esto también es un ejercicio de libertad. El mismo que él realizó en la gala de los Goya de 2014, al sostener una pegatina contra Coca Cola y tratar de influir en los demás para perjudicar a esta compañía. Sin embargo, el público no es tan manipulable como nos parece. Toma sus propias decisiones. Y si la película no ha despertado el interés de casi nadie, no solo puede ser por causa ajena. Algo más habrá fallado.

Lo siento por los artistas, los técnicos y los productores que han invertido su tiempo, su esfuerzo, su ilusión y su dinero en este proyecto no logrado.

El mercado ha hablado.

Y, desgraciadamente, no suele equivocarse.

Anuncios

Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
Esta entrada fue publicada en Actualidad y opinión y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s