Más que una boda

captura-de-pantalla-2016-11-28-a-las-11-52-07

No quería estar allí. Apenas conocía a aquella gente y no conseguía compartir la animación, el sentimiento y la alegría que manifestaban. Se sentía frustrado, ausente, aburrido y preocupado entre ellos. Había asistido a la ceremonia matinal con educación, soportando las inagotables presentaciones y reaccionado con una sonrisa forzada a los achuchones, las palmotadas y los comentarios sucesivos de todas esas gentes. Le habían dejado indiferente el aspecto floreado de la iglesia, el estilismo de la novia —con su ostentoso vestido— y algo menos la ridícula pajarita magenta que el ya casi esposo lucía. No le importaba. Estaba allí para cumplir un trámite, pero conforme pasaban los minutos la ansiedad se iba enroscando en su voluntad de una manera asfixiante.

—Mi prima está guapísima, ¿no crees? —le dijo su pareja con buena voluntad, refiriéndose a la protagonista principal de aquel enlace, a la que tenía un gran cariño.

—Chica, no sé, es la primera vez que la veo. Pero, bueno, si hoy la ves guapa cómo será de diario.

—No seas borde. Lleva un vestido precioso.

Jonás guardó silencio.

Durante el aperitivo intentó ahogar entre jarras de cerveza su preocupación, y se mostró algo más locuaz y sociable, pero solo se trató de un espejismo. Cuando llegaron a los salones del banquete y comenzó el pantagruélico desfile de viandas, manjares y platos excesivos, se le cerró el estómago y se aferró a un mutismo ausente, que a su chica no le pasó desapercibido:

—¿Qué te pasa? Estás muy raro.

Estuvo a punto de confesarle que su corazón se encontraba en otra parte, a más de sesenta kilómetros de distancia. Se mordió la lengua antes de decirle que aún le daba tiempo de llegar tras el descanso… si se marchaba entonces. No se atrevió a hacerlo. Sabía la ilusión que le producía la boda de su prima.

—Tienes una cara de vinagre que no puedes con ella. ¿No te gusta mi familia? —le susurró, preocupada, alimentando el malestar que lo invadía.

—Son todos muy majos —se sacudió la respuesta.

Confió en el vino tinto para recuperar la iniciativa, y lo consiguió por un rato. El tipo que se sentaba enfrente era uno de esos plastas que consideran que cada frase pronunciada debe resultar graciosa y que precisamente, al intentarlo, consiguen lo contrario. Cuando enseguida se cansó de soportarlo, miró hacia su derecha, donde un adolescente lampiño y con acné se afanaba en consultar su móvil en silencio.

—¿Con qué estás, chico? —le preguntó para que su pareja lo viera hablar con alguien—. ¿Wasap, Snapchat, Instagram…?

—Quiero ver el partido del Zaragoza… He conseguido el password de la wifi. ¡Ya está conectado! Acaba de empezar el segundo tiempo.

A Jonás se le abrió el cielo.

—¡Tenemos que ganar! —le dijo acercándose al muchacho y animándole a situar entre los dos su smartphone.

Y así, mano a mano con aquel chaval que le salvó la tarde, Jonás presenció la contundente remontada de su equipo mientras se fumaba su habano. La imprescindible victoria blanquilla eliminó su ansiedad y le cambió el ánimo. Cuando el colegiado señaló el fin del partido, Jonás buscó a su novia en la pista y bailoteó con ella como si no hubiera mañana: Paquito el Chocolatero, la Macarena, Chiquilla, el sempiterno popurrí de la Década Prodigiosa y algún que otro perreo de reguetón apretado. Se lo pasó muy bien con su chavala, e incluso se marcó una ranchera apretadita con la madre de la novia, la tía de la suya.

De ahí hasta el final de la noche, charró, contó chistes, gastó bromas y brindó una y mil veces con casi todos los presentes. Lo hizo por los recién casados, por aquella familia acogedora y, sobre todo, por los éxitos del zaragocismo. Como el de aquella tarde.

____________________________________________

Relato publicado en Aragón Deportivo, nº 146, 26.11.16

Descárgate la revista completa: www.seguimos.net/revistas

 

Anuncios

Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
Esta entrada fue publicada en Real Zaragoza / Fútbol y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s