Apuntes de verano

summer concept

Es época de desconexión parcial, de entretenimientos familiares, solecito, chapuzones y algún que otro granizado. He pasado una semana en la  playa con los míos y transito ahora  un pequeño paréntesis agosteño de dos semanas hasta que pueda cogerme, en la segunda mitad de este mes, mis segundas vacaciones.

El descanso activo junto a mi mujer y a mis hijos siempre es una maravilla. Me anima, me regenera, me llena de optimismo. Es una delicia que, por desgracia, siempre acaba  antes de lo deseado. Este verano, además, está siendo especial porque me encuentro redactando mi próxima novela negra (¡ya voy por la mitad!, todo va por buen camino), lo que me obliga a trasnochar hasta la madrugada, pero no entre veladores y ocurrencias, como podría ser lo habitual en estas fechas, sino en compañía del bolígrafo, los folios y el portátil para seguir dando forma a esta intriga.

Nuestro Real Zaragoza ha comenzado a jugar sus primeros partidos amistosos, y ahí andamos todos los zaragocistas empezando a ilusionarnos nuevamente. Tan pronto como siempre. Con tanta inocencia, necesidad y esperanza como en la última década. La respuesta física de Cani y Zapater, la habilidad cohesionadora de Milla y el fichaje de un delantero centro de nivel tendrán mucho que ver en el destino futbolístico blanquillo. Pero todo irá llegando poco a poco, no queramos desmarcarnos antes de saltar al campo.

14701408715459Los que no cambian, ni se van de vacaciones, son la caterva de políticos, politiquillos y politicuchos que ululan a nuestro alrededor. Fieles a las repeticiones habituales en la programación televisiva veraniega, no se cansan de repetir las mismas poses, declaraciones, actitudes y estrategias que nos condujeron a las segundas elecciones. Las terceras están a la vuelta de la esquina. Qué huevazos tienen, ¿verdad? Pero ya los ves, tan panchos y tan pitos, dando lecciones de moralidad y patriotismo sin que la cara se le caiga a ninguno de vergüenza. Ni siquiera a Echenique, erigido por sus defensores como paladín desde su silla trotamundos, cuando afirma que tener ilegalmente contratado a su asistente no solo es ejemplar, sino también una señal de humanidad y un detalle político insignificante. Pero estoy de medio chiringuito, oye. Y al pensar en meter caña visualizo más el grifo helado del líquido espumoso que el guantazo moral que se merecen estos pencos.

Vamos a dejarles que continúen su representación estival y ya nos quedará tiempo de rompernos nuestras vestiduras cuando nos anuncien el lamentable y ridículo final: las terceras elecciones.

hqdefaultAunque, visto lo visto, propongo adelantar el próximo debate a cuatro y convertirlo en una sucesión de pruebas del Grand Prix, aquel programa mítico que presentaba Ramón García y  enfrentaba a diferentes pueblos españoles entre volteretas, resbalones y estacazos. Otra opción interesante sería trasladarlo a una piscina pública, a la que los candidatos acudirían con manguitos, gafas de agua, protección solar, gorro piscinero y tinto de verano. Está claro que ese encuentro no permitiría sacar nada nuevo en claro, pero… ¿acaso los anteriores lo han hecho?  Al menos los analistas podrían comentar esta vez los bañadores, las chancletas y las habilidades natatorias de sus protagonistas en vez de las corbatas y el color de los trajes empleados.

En último extremo, la estética resultaría refrescante.

Qué buena falta hace.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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