Jaqueca electoral y otras resacas

Monday morning again

Metido de lleno como estoy en la redacción de una nueva novela, me he sentido perezoso a la hora de sentarme a escribir este post sobre los últimos acontecimientos de nuestra actualidad más próxima. Pero, por otra parte, me parecía obligado compartir mi reflexión respecto a los recientes resultados electorales y ya, puestos a hablar de resacas, perorar un rato sobre la eliminación española en la Eurocopa y el brexit de los anglocojones.

576d567096dc9Pues vayamos por partes —me ahorraré la mención a Jack el Destripador—. La enésima cita electoral se saldó con un sorpasso en las encuestas y un ppepinazo en los comicios. El mayoritario respaldo ciudadano al Partido Popular sugiere la voluntad nacional de que este partido vuelva a gobernar e, incluso, algo que a priori me parecía imposible, encabezado por Rajoy.  A algunos les gustará más y a otros menos, pero los hechos son sagrados… e inmutables. Las opiniones cambian —lo demuestran las encuestas—, pero la realidad es la que es por encima de las interpretaciones.

elecciones-26j-rajoy-sanchez-rivera-iglesiasYo, desde el principio, me alineé con la opción de una gran coalición nacional —integrada por PP, PSOE y Ciudadanos— como alternativa de emergencia para desenmarañar el caos político y económico que el pasado reciente, y la incertidumbre actual, han generado en España. Y en un universo sensato integrado por verdaderos estadistas, ese sería el desenlace que nos aguardaría: crear un gobierno de transición capaz de poner de acuerdo a los grandes partidos constitucionales en lo básico, de aportar estabilidad y sostén estructural a la mejora económica, cambiar de forma consensuada la ley electoral y aligerar el panorama nacional de cara a las siguientes elecciones, de aquí a dos, tres o cuatro años.

Pero no estoy muy seguro de que vaya a ser así. Si la partida no me ha dado buenas cartas, siempre puedo cargarme la baraja. Los socialistas están mostrando en público sus disensiones internas: mientras Pedro Sánchez, Hernando y sus acólitos mantienen que no  pactarán con Rajoy, los barones con más peso aseguran que esta es la única opción válida, alimentando con sus declaraciones en los medios la batalla campal que está a punto de librarse en su interior. Unos y otros estirarán desde su lado la rosa roja del PSOE. No creo que se rompa, siempre ha sido resistente. Aunque me da en la nariz que es Pedro Sánchez quien la sostiene por el tallo; es decir, el que se clava las espinas.

También estoy desconcertado con la actitud de Ciudadanos. Después de haber vetado a Rajoy durante la campaña, y de negarlo nada más interpretar los resultados, la formación naranja sigue amasando la duda, posiblemente para incrementar su poder negociador. Es una táctica válida, e incluso tal vez pueda resultarles útil para conseguir rentas políticas; pero desde fuera acrecienta la incertidumbre entre los que seguimos de cerca a esta formación, que reniega con tanto afán de las prácticas caducas de la vieja política como a veces las aplica.

espanaEn cuanto a Podemos, que empezó la tarde sacando los canapés y el vino buenos en su sede, fiándose de las encuestas —¿alguien se dará cuenta algún día de que lo que hacemos y lo que decimos casi nunca coinciden?—, solo había que observar el rostro de sus líderes para advertir su fracaso. La única lectura positiva que posiblemente harán, a medio plazo, es que se han cargado a Izquierda Unida. Un adversario menos. Y conociendo el imperial egoísmo interesado de nuestros mandases, probablemente Pablo Iglesias estará deseandito que la gran coalición se haga realidad. Ello los convertiría en el primer partido de la oposición, un escenario al que podrían sacarle mucho rédito si jugaran bien sus cartas.

En fin, que estamos un poco más cerca de tener gobierno, pero tampoco mucho. Que la resaca electoral resultó de garrafón para casi todos los juerguistas, con excepción de Mariano —impagable, por lo divertida y entrañable, su aparición en el balcón azul la noche electoral— y sus adláteres.

Antes y después de nuestras elecciones, Reino Unido se despidió de Europa y España de la Eurocopa. Lo segundo, aun deprimente, resulta comprensible: tres victorias consecutivas en una misma competición es, casi, un imposible. Y, no nos engañemos, ha llegado el momento de iniciar un nuevo ciclo: solo el cambio permite seguir siendo uno mismo.

En cuanto al brexit: bye bye, my friends! David Cameron se la volvió a jugar —yo creo que es ludópata— y esta vez lo perdió todo. El sí, la vergüenza, la economía, el futuro, su curro y, posiblemente, el Ulster y Escocia. En fin, que por si ya éramos bastantes nos ha parido  nuestra abuela british.  

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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