Profana que algo queda

no words

Han vuelto a hacerlo. En la noche del pasado martes al miércoles, entre las 3 y las 4 de la madrugada, una cuadrilla de activistas encapuchados rompieron el bombín de la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid, se colaron en una propiedad privada armados con sus sprays, su intolerancia, su totalitarismo y su sinrazón y atentaron contra el patrimonio y contra el sentimiento, la sensibilidad y las creencias de un segmento de población mayoritario.

Ck--sf1WYAAuKiZQué guays somos, pensarán ahora viendo su machada en los medios de comunicación y en las redes sociales ocupando titulares, comentarios y espacios destacados, otorgándole ese inmerecido protagonismo que sus pintadas favorables al aborto libre y la escuela laica difícilmente hubieran conseguido de un modo civilizado y no ofensivo. Qué activistas más activos somos, se dirán pavoneándose entre ellos, aunque con el ojete un poco apretadico al saber que la policía científica está cerrando el caso y, muy posiblemente, en poco tiempo acabarán cazándolos. Después, cuando sean juzgados por su ataque a la propiedad y a los sentimientos ajenos, imitarán a Rita Maestre y alegarán que se trata de una protesta pacífica y legítima, en un contexto de libertad de expresión incuestionable, y se quejarán de la falta de tolerancia del estado, y de los afectados, ante sus ideas y conductas. De la suya, desde luego, no dirán ni pío.

El diccionario de la RAE define la intolerancia como “falta de tolerancia, especialmente religiosa”. Y para aclarar el tema un poco más, señala que la tolerancia es “el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. Así que, de entrada y por definición, no hace falta añadir nada más para saber quiénes son los intolerantes en esta situación. Aunque después, con mayúsculo cinismo, se quejen de lo opuesto cuando la sociedad les exige asumir las responsabilidades de sus actos.

Ellos, los activistas del oprobio, se justifican hablando de valentía, compromiso y anhelos de cambiar la sociedad. Y eso está muy bien, entre los jóvenes, siempre que por el camino no renuncien a la reflexión, la empatía y el respeto al diferente… y sus creencias. ¿Por qué, cada vez más, la iglesia católica se está convirtiendo en el centro de sus invectivas y ataques? Se ha convertido en ese punching-ball de todo a cien al que esta tropa y sus adláteres acaban recurriendo cuando no se les ocurre nada nuevo (es decir, siempre). Puestos a atacar y denostar las religiones ajenas, ¿por qué no agreden también a los templos budistas, las sinagogas judías o, se me ocurre, las mezquitas del Islam? Por valentía y compromiso, ¿verdad? Ya, ya. Es muy valiente entrar con nocturnidad y alevosía a una capilla católica y emponzoñarla con proclamas de pinturas acrílicas, salpicaduras maliciosas y manchurrones orquestados. La católica es la religión del perdón, no lo olvide nadie: es la única fe que reemplaza la venganza por el amor y la clemencia para el atacante. Por eso sale mucho más barato atentar contra los creyentes, los templos y los símbolos de esta fe que contra otros. Que le pregunten al escritor Salman Rushdie, quien tras publicar su libro Versos Satánicos fue objeto de una fatwa islámica que lo condenaba a muerte, por lo que se vio obligado a vivir bajo vigilancia el resto de su vida. Pero destrozar un centro de oración católico, llenarlo de pintadas ofensivas y atacarlo en el corazón de sus creencias, suele resultar barato. Tan barato como desnudarse en la capilla de la Complutense ante sus feligreses, mofarse de las declaraciones desafortunadas —maliciosamente escogidas, descontextualizadas y amplificadas por los malintencionados— de algún obispo o responsable católico, y someter a los creyentes a un control social burlesco y constrictor, perpetuo, que trata de imponer un laicismo generalizado que tal vez el Estado, como ente abstracto, debe promover, pero que desde luego sus ciudadanos nunca deben imponer a los demás.

Ck--ruXWEAAXHcIAsí que, chavalotes —o chavalinas— con capucha que agredisteis la otra noche el patrimonio y las creencias católicas, enhorabuena. Por ser tan comprometidos, tan intrépidos, tan tolerantes, tan activos. Por defender el aborto libre y la escuela laica con presunta responsabilidad, mesura, humanidad y talante. Por trabajar por unos ideales y ser fieles a ellos. Por delinquir, por cierto, con el mismo altruismo social que los cachorros de ETA—hace unos años— o los yihadistas de nuevo cuño —ahora— abrazan el fanatismo que otros, más inteligentes e interesados que ellos, les inoculan. Enhorabuena, en realidad y más que nada, por vivir en un país democrático que, al contrario de vosotros y de muchos de los estados que tomáis de referencia, respeta la opinión de todos, protege los derechos de sus ciudadanos —incluso de los delincuentes— y aplica con justicia la ley que todos conocemos. Enhorabuena, por último, por haber elegido como objeto del ataque el catolicismo, sabiendo que el talión, las persecuciones, las lapidaciones y las represalias nunca van a producirse en el sentido inverso.

También podría haber centrado mi análisis de lo ocurrido en el contenido de vuestros mensajes, aunque la forma utilizada ya lo ha descalificado. En realidad, y aunque no es una cuestión religiosa lo que me lleva a ello, no estoy en absoluto de acuerdo en que el aborto sea libre. Ni siquiera para esa chusma impresentable y rebordenca que constituís algunos de vosotros. Puedo entender, pese a todo, que se quiera hablar del tema. Pero gritar y meter dedos puntiagudos en los ojos de los inocentes no es un modo democrático de diálogo. Lo más paradójico es que algunos de esos creyentes a los que habéis ofendido, están rezando por vosotros y por vuestros hijos… sobre todo por todos aquellos que nunca llegarán a ver la luz.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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Una respuesta a Profana que algo queda

  1. Alicia Sainz de Murieta dijo:

    Estoy de acuerdo ,que el vandalismo no es la forma de defender las opiniones y forma de pensar de cada cual. Lástima que luego se vayan de rositas ,unos por ser menores y otros por que defiende su opinión.

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