Terrorismo barato

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Urrusolo Sistiaga, uno de los asesinos más devastadores e implacables de la ETA más sangrienta de la historia, ha salido de la cárcel. El hombre de las mil caras, el excaudillo criminal del “comando Madrid” más sanguinario trata de reinsertarse. No es una mala noticia, al menos, que se autoafirme arrepentido. En una reciente entrevista periodística asegura ser “consciente de todo el daño que hemos generado” y sentir “de verdad todo el daño que hemos creado”. Él, que dejó ETA en 1994 por discrepancias con la dirección antes de ser detenido en 1997, se acogió a la vía Nanclares para salir antes de la cárcel: condenado a 449 años de prisión por 16 asesinatos y dos secuestros, su historial criminal le ha salido relativamente barato. 19 años. Ahora, se erige en portavoz de una postura deseable, aunque quizá poco creíble teniendo en cuenta sus antecedentes.

untitledÉl está ahora libre… y su familia tranquila. Todo lo contrario de esos hombres y mujeres a los que pasó a proyectil o a goma 2, los cuales jamás volverán a sonreír, a vivir, a emocionarse, por culpa de este asesino desalmado. Pero como el perdón es sinónimo de civilización, y el arrepentimiento rasgo de humanidad, habrá que confiar en la sinceridad y la reinserción completa de Urrusolo Sistiaga y en que, de ahora en adelante, será capaz de sumar —y no de restar vidas— algo positivo a la convivencia social. Si os apetece ahondar en este tema, Emeri Santxicoetxea, uno de los protagonistas principales de mi novela Psicario, es un exterrorista etarra que ha cumplido condena y ha salido de la cárcel sin arrepentirse, el cual se enfrenta a la necesidad de resituarse en una sociedad que, en realidad, nunca lo ha echado de menos.

En paralelo a esta noticia, ha llegado a mis oídos otra realmente bizarra: el gobierno belga abonará 80 000 dólares de indemnización a la familia de un terrorista belga-tunecino, de Al-Qaeda, llamado Nizar Trabelsi. ¿Por qué? Porque tras condenarlo a 10 años de prisión por un ataque contra una base militar, decidió extraditarlo a EE. UU., donde fue condenado a cadena perpetua por haber perpetrado un ataque terrorista contra la embajada norteamericana en París. Como esta condena supera la inicialmente impuesta en Bélgica, su gobierno tiene que soltarle a la familia de esta perla casi 100 000 dólares.

No sé si estamos locos. Pero cuando asesinar sale tan barato, e incluso conlleva jugosos ingresos para los familiares de los criminales, como en el caso belga, quizás no se está lanzando el mejor mensaje social en una época tan convulsa como la actual, en la que el terrorismo se ha convertido en una auténtica amenaza global.

 

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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