Qué cholada: el ejemplo colchonero

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Resulta admirable ver jugar a un equipo como el Atlético de Madrid en torno a una idea colectiva y con un espíritu de sacrificio permanente. Es un claro ejemplo de que el fútbol no solo es dinero, fichajes millonarios, cracks estratosféricos e individualidades de salón. Una muestra de que a las victorias también se puede llegar remando como equipo, con un estilo y una filosofía compartidos en los que los individuos son valiosos e importantes, desde luego, pero en absoluto irreemplazables.

Cuando Cholo Simeone jugaba en el Atlético de Madrid no me caía bien del todo. Era un tipo peleón, un tocahuevos invasivo, pegajoso, que no dejaba respirar a sus contrarios y que, como rival del zaragocismo que era entonces, me molestaba siempre sobre el campo. Poco a poco su trabajo como entrenador, como míster y como coach en el equipo colchonero me ha seducido y me ha convertido, desde la distancia, en un firme admirador de su figura. Es capaz de volcar sobre la cancha las mismas armas que empleaba como jugador, pero multiplicadas por once. El partido a partido, el espíritu de grupo, la solidaridad, ese dar el doscientos por cien en cada arreón y ese no asumir jamás la opción de arrojar la toalla son valores alrededor de los cuales pivota el éxito de este Atlético de Madrid tan memorable.

Germany_Soccer_Champions_League-0147d_20160503225754-567-kQOI-U4015346478811VE-992x558@LaVanguardia-WebCon un presupuesto claramente inferior al de sus principales rivales. Con buenos jugadores —como Griezman, Torres, Godín, Coque o nuestro recordado Gabi— que no se han instalado en ese Olimpo de los Dioses del que tan difícil es bajar para pelear sobre el barro una pelota dividida cuando el partido se cruza. Con un compromiso, un tesón y un sentido de grupo muy por encima de cada una de sus partes, el Atlético se ha convertido en ese rival rocoso, intratable, casi imposible de doblegar si no se usan sus armas, porque es capaz de resurgir en cada momento.

Ayer eliminó al todopoderoso Bayern Munich con plena justicia. Antes se cargó al Barcelona. Quién sabe si el siguiente será el Real Madrid o el City. El Atlético de Cholo Simeone se merece un triunfo legendario. Más allá de las ligas y los títulos ya conquistados, de esa derrota cruel en su anterior final de Champions contra los merengues, de ese sufrimiento inherente al seguidor colchonero, este equipo español —y que presume de ello— nos ha vuelto a demostrar que el trabajo, la entrega, la ilusión, la unión y el liderazgo pueden sobreponerse a todo cuando junto a ellos hay un equipo cohesionado, motivado y sobreestimado hacia la meta común.

1462286286_029425_1462308585_noticia_normalAyer lo pasé mal con los últimos envites muniqueses, con el penalti fallado por Torres. Anduve con los nervios agitados hasta que se concretó ese merecido triunfo de un equipo que ha sabido identificarme con su estilo. No he dejado de ser zaragocista, pero simpatizo más que nunca con los colchoneros. Porque no hace falta ser el más guapo, el más rico, ni el mejor para ganar. Ni siquiera ser el más chiquitito ni el más gracioso en Periscope. Porque es posible jugar, y vencer, como un auténtico equipo.

Ahora les queda el último paso, el más difícil, para conseguirlo: ganar una final de Champions. Todo un mundo todavía, pese al admirable camino recorrido.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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