Anticipando elecciones

Elecciones España Abrapalabra

No soy un gurú de nada, y mucho menos político.  No utilizo una bola de cristal para anticipar el futuro, ni un mazo de cartas del Tarot para prever lo que está por venir. En mi artículo Políticamente incorrecto, publicado en este mismo espacio el 30 de diciembre de 2015, poco después del resultado electoral del 20D y mientras los políticos nacionales empezaban a ensayar sus sonrisas para la negociación rodeados de espejos, asesores y colegas, ya anticipé la llegada irreversible de nuevas elecciones de este modo: “…auguro unas inmediatas elecciones. Interpreto todos los mensajes y los gestos actuales como una puesta en escena, tan evidente como interesada, de cada partido y candidato. El objetivo es claro: posicionarse mejor ante los próximos comicios, incapaces como son para llegar a acuerdos globales en beneficio de todos”. Y ya es un hecho: se han cumplido los plazos y no ha pasado nada salvo escenificaciones absurdas, guiños a los tendidos respectivos e intentos fallidos de repartos de poder, intereses y poltronas múltiples.

263429-944-722La inacción de Mariano Rajoy y sus populares ha sido, pese a la imagen de parálisis y paternalismo proyectada, quizás la actitud más honesta. Al menos no han movido un dedo para hacer la risa y dejarlo todo igual o peor que antes. Se han identificado públicamente como marginados —pobrecitos nuestros, nadie ha querido negociar con ellos—, apostando en voz pasiva por una gran coalición, imposible de raíz porque la voluntad de Pedro Sánchez era radicalmente contraria. A cambio, el guaperas de nuestra política ha lamido culos, alfombras y butacas tratando de cuadrar lo que es redondo, o simplemente amorfo. ¿Cómo si no se puede definir la coalición entre PSOE, Ciudadanos y Podemos cuando estas dos formaciones han anunciado que nunca cederían un ápice en sus respectivas ideas —irreconciliables, por cierto— para pactar con el otro? Por mucho que se quiera, la Coca Cola y los Mentos nunca mezclan bien, ni aunque Pedro Sánchez intente suavizar el cóctel con sal viva. ¿Y qué podemos decir de ese gobierno de cambio progresista, de esa opción de izquierdas que consideraba como tal al PNV y a los independentistas catalanes? Que no, que un proyecto no es viable solo porque interesa a una parte.

RiveraSanchezPactoCiudadanosPSOEEn este baile de afectos y matrimonios de conveniencia, los que más lejos llegaron fueron Albert Rivera y Pedro Sánchez, quienes llegaron a hacer votos públicos de obediencia y castidad y que, ahora, con el inminente horizonte de las elecciones, ya no saben en absoluto qué hacer con ellos. Tanto en este caso como en todos los demás, el espectáculo ha sido penoso. A nuestros representantes —qué grande les queda el sustantivo— les ha faltado amplitud de miras, talante de estadistas y capacidad de transcendencia. A cambio han interpretado una fantochada, haciendo y diciendo en cada instante aquello que creían apropiado de cara a las inevitables —ellos lo tenían más claro aún que nosotros— elecciones.

480Ahora volverán las buenas palabras, los mensajes de honestidad y austeridad en la campaña, los titulares interesados, los mítines y los debates multimedia. Y nosotros seguiremos contemplando el infumable espectáculo de títeres descabezados que siempre acaban sacando sus cachiporras para atizar a diestro, siniestro… y a mansalva. Lo suyo sería que en estas elecciones, al menos, se nos permitiera votar sabiendo qué líneas de pactos posteriores defiende cada partido. Pero no lo verán nuestros ojos. ¡Si hasta Podemos e IU, que pretendían presentarse juntos, ya están a la greña por la cuestión de costumbre: el reparto de las perras y de los poderes! Y aunque yo no tengo nada claro que los votantes vayamos a mantener nuestros votos iguales a los del 20D, creo que los cambios no serán suficientemente grandes como para despejar el horizonte. Así que a los políticos volverá a tocarles otra vez hablar —espero que, por fin, decidan hacerlo sin máscaras ni medias tintas— para decidir entre los más votados qué hacer con España.

Entre tanto, con los primeros tambores de guerra electoral volviendo a atronar en la distancia —ya que nunca han dejado de sonar—, los españolitos de a pie deberemos continuar atentos a lo principal: el esfuerzo y el trabajo cotidiano.

A ver si, de una vez, cunde el ejemplo.

 

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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