Cristiano, el hijo no deseado

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Siempre me han gustado las biografías. No hay nada más parecido a un ser humano que otro ser humano, ni nada más estimulante que un triunfador. Adentrarse en las vidas de los grandes de la historia es un ejercicio muy saludable, hasta el punto de que esta idea me animó a escribir Ilustrísimos de aquí. La chiquipedia de los personajes aragoneses para intentar acercar este género a los más jóvenes de mi comunidad. Hoy voy a hablaros de una biografía. Y voy a hablar, poquísimo, de fútbol.

Esta semana he visto la película “Ronaldo”, el film oficial sobre la vida de Cristiano Ronaldo que permite conocer un poco más a este personaje —tan idolatrado como detestado— en pugna permanente con Leo Messi para ser considerado el mejor futbolista de la época. Como unos meses atrás también vi la película “Messi”, que retrataba la historia del otro crack del balompié mundial, estoy en condiciones de afirmar que, posiblemente, la vida de este último tiene un matiz más literario, gracias a esos problemas de crecimiento que le llevaron a firmar en una servilleta su contrato con el Barcelona, así como a la naturaleza  más discreta, introspectiva y humilde del 10 culé. Pero también que, como personaje, Cristiano Ronaldo me ha resultado extremadamente sorprendente. Mucho más estimulante de lo que imaginaba.

Captura de pantalla 2016-04-28 a las 17.22.53Partiendo de la base de que ambas películas han sido impulsadas y aprobadas por sus protagonistas, lo cual las convierte en sendas herramientas de marketing y, por lo tanto, en propaganda, he descubierto en Cristiano Ronaldo una personalidad mucho más compleja y atractiva que en el barcelonista, de por sí más plano. CR7 es mucho más que un futbolista guapo, rico y triunfador, como él mismo se definió en cierta entrevista. Su ego es más grande que la sombra de su casa, desde luego, y esa vanidad y esa soberbia que siempre lo acompañan dentro y fuera de los terrenos de juego casi nunca caen bien. Desde la distancia, interpreto en ellas la máscara protectora del niño que se alejó de su familia con tan solo 12 años —algo, por otra parte, nada infrecuente en estos casos— y que se concentró afanosamente en alcanzar metas y ser el mejor para compensar sus debilidades y complejos. Tener un padre alcohólico —del que Cristiano dice que era divertídisimo cuando estaba borracho; pero al que confiesa que, en realidad, nunca llegó a conocer— es un lastre para cualquier chaval, por muy lejos de su familia que deba criarse. Otra información demoledora que desvela el documental es que el suyo fue un embarazo no deseado: su madre no quería tenerlo, tanto que se planteó abortar. —La historia del fútbol, desde luego, habría cambiado por completo si mamá Ronaldo hubiera llevado a cabo su propósito. La pregunta es: ¿cuántas veces habrá ocurrido ya en otros casos de bebés a los que se arrebató la posibilidad de nacer?—. Cristiano lo ha sabido siempre, y yo interpreto esas ansias permanentes de llegar a ser el número uno como una especie de revancha psíquica contra ese mundo que lo deseaba tan poquito que estuvo a punto de impedir su nacimiento. En la película sobre Ronaldo, ciertamente recomendable, Cristiano aparece como un tipo solitario que, pese a estar rodeado de lujos, comodidades y colaboradores (o parásitos, que de todo hay a su alrededor), no parece nunca satisfecho. Un tipo que sabe sufrir para alcanzar sus metas, pero que se desploma cuando no se encuentra en condiciones de conseguir lo que quiere. Ahora mismo, lesionado como está, me lo imagino pedaleando en su bicicleta estática instalada dentro de la piscina climatizada, pactando con el diablo de la hiperactividad para tratar de poner sus músculos en órbita cuanto antes.

Captura de pantalla 2016-04-28 a las 17.21.45Cristiano Ronaldo es, sobre todo, un hombre familiar. Las adiciones de su hermano —hoy recuperado—, los sufrimientos de su madre, la muerte de su desconocido padre y las penurias superadas han formado parte de sus preocupaciones, a menudo desde la distancia. Hoy, el hombre —que no el futbolista—, solo parece disfrutar en compañía de su hijo, al que reclama besos y abrazos casi permanentemente. Y ante el que, de algún modo, sigue desempeñando el rol de superatleta histórico que interpreta ante las cámaras. Me pregunto en qué medida esa concepción y educación de un hijo sin madre (una madre, en este caso, no deseada) es otra suerte de vendetta emocional respecto a sus orígenes: yo fui un bebé no deseado por su madre; ahora, mi hijo, solo tiene padre, no necesita una madre.

Dicen cuantos lo conocen que Cristiano lleva a cabo donaciones y obras solidarias sin hacerlas públicas. Que es generoso, cariñoso y mucho más sensible de lo que aparenta. Y es muy probable, ahora lo sé, que así sea. Tras ver esta película me cae mucho mejor el hombre y entiendo un poco más al personaje. Aunque a veces se excede al interpretar su rol, creo que CR7 es una marca que este niño no deseado utiliza para sentirse satisfecho mientras sigue compitiendo por intentar ser feliz.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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