Todavía escribo a mano

Extreme macro of a Fountain pen
En numerosas entrevistas, coloquios y tertulias me han preguntado por el momento exacto en el que escribo, y con frecuencia se han quedado sorprendidos cuando aseguro que, siempre que el texto lo merece, lo escribo en primer lugar con papel y boli. Mi favorito es el Pilot V7 Hi-Tecpoint de color azul —aunque puedo hacerlo con cualquiera—; me encanta sentir su grueso trazo de tinta desplazándose sobre la hoja en blanco al ritmo de mis pensamientos, mis fabulaciones, mis historias más humanas. Es cierto que escribir directamente en el teclado resulta más rápido y ágil que hacerlo a mano, pero de este  modo consigo conectar  mejor con mi yo creador y la experiencia me resulta muchísimo más placentera.

Escribir primero a mano me aporta, además de los mencionados factores románticos, hedonistas y conectores, una mejora adicional que considero irreemplazable: al transcribir después el texto manuscrito en el ordenador asumo una doble función de lector y re-escritor que favorece la criba inicial y da lugar a una primera corrección que eleva la calidad final de lo que he escrito.

No es que sea incapaz de escribir directamente en el ordenador. De hecho, lo hago a menudo en mis trabajos de publicidad, sobre todo cuando debo redactar textos menores para Internet, informes estratégicos, propuestas comerciales o, simplemente, carezco del tiempo suficiente para hacerlo de otro modo. Pero incluso en el ámbito publicitario, siempre que preciso un texto de alta calidad, creativo y muy pulido, elijo el folio en blanco y el bolígrafo como herramientas de trabajo previas.

No digo que no se puedan crear grandes textos directamente sobre el teclado, sino que, en mi caso, ese manuscrito inicial eleva la excelencia final de mi texto, confiriéndole una dimensión más imaginativa, personal y mejorada.

Ya sé que no es la opción más ecológica, aunque en mi descargo diré que utilizo casi siempre papel “basura”, reciclado. No soy un insensible con la causa del desarrollo sostenible, pero mi sensibilidad literaria me lleva a mantener este estilo de trabajo irrenunciable.

Así que ya os podéis imaginar lo que opino sobre la propuesta académica finlandesa de sustituir la enseñanza de la caligrafía en las aulas por la mecanografía sobre teclados de ordenador y móviles. A todo se adapta uno, está claro, pero la excelencia siempre radica en los matices.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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2 respuestas a Todavía escribo a mano

  1. josetxu dijo:

    Nada comparable a la escritura con la magnífica ilustración que decora la entrada.

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