El tropiezo de la mula

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LÉA DEFRÊCHEUX  mejoraba el perfil que siempre utilizaban. Cabeza de familia acuciada por las deudas, abandonada, con tres hijos a su cargo y bajo nivel cultural; cuando el contratista le planteó la oferta, por supuesto, valoró al alza su condición de europea:

—6000 euros a la entrega —le aseguró, desenvuelto—. Con ellos puedes mantener a tus pequeños una buena temporada. No tienes por qué hacerlo más veces, sólo una, es algo puntual, por purita necesidad. Haces el trabajo, coges el dinero y buscas un empleo con más calma, sin las apreturas que estáis pasando ahora.

Había conocido a Gabriel Mascaroni en un bar de copas; era un latino guapo y arrogante que la sedujo, con su verborrea, después de tres cubatas. Se enrollaron y compartieron un romance más, sin importancia, en esa época en la que la belga todavía conservaba su trabajo, antes de la crisis, y podía derivar algún dinero a sus caprichos y necesidades personales. El error fue mantener el contacto con aquel seductor desconocido, un manipulador interesado que, con el tiempo, mientras tomaban un cortado, la enroló en el negocio:

—El riesgo es casi inexistente —superó las objeciones iniciales con solvencia—. No se trata de ningún ‘vuelo caliente’, procedente de Colombia, Venezuela o el Caribe; así que te resultará sencillo pasar el cargamento porque no habrá vigilancia. El método es seguro —continuó, convincente—. Antes de nada te enseñaremos a tragar trozos de comida sin masticar, cosas sencillas, como la zanahoria, para acostumbrar a tu organismo. Dos días antes del transporte tomarás únicamente líquidos, nada de comida, y el alcohol ni probarlo. Nuestros profesionales empaquetarán la coca con materiales inocuos, tienen muchísima experiencia: los envuelven bien en varias capas, los atan firmemente con seda dental y los bañan en cera de abejas para facilitarte la ingestión. Trabaja con nosotros un doctor que te administrará las medicinas adecuadas para hacértelo aún más fácil. En un par de días habrás ganado 6.000 euros para tus pequeños. Así de simple. Y ahora mismo, si estamos de acuerdo, puedo darte un anticipo para que vayas tirando.

Después la enviaron a Argentina, donde la prepararon para afrontar el traslado. En el avión jugueteó con la comida sin probarla, lo cual, junto a su nerviosismo, despertó sospechas en la tripulación, que dio parte a los agentes aduaneros. En la terminal le pidieron, por favor, que les acompañara. Los rayos X iluminaron sombras redondas en su estómago, así que la esposaron y la custodiaron hasta un hospital, donde al vaciar sus intestinos expulsó un kilo de coca empaquetada. Pudo haber sido peor: ninguna bolsa explotó arrancándole la vida. Ahora está en prisión. Teme, sobre todo, por sus hi-jos, cuya tutela ha perdido.

*          *          *

Colección Enseres Personales, El Atrapamundos. Noviembre 2009

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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