Texto bastardo en Internet

teclado

 

Como sabéis, mi principal actividad profesional es la de publicista. Y entre las atribuciones de este oficio se incluye la redacción de numerosos textos para Internet, especialmente para sitios web, blogs y tiendas online. Los especialistas del medio afirman hasta la extenuación que en la Red el contenido es la clave para posicionarse en buscadores, sobre todo en Google. Texto útil para el usuario, lo llaman.

Como es incuestionable que la aparición en las primeras posiciones de Google resulta esencial para la supervivencia y eficacia de cualquier web (si no sales en él, no existes); los especialistas no tardaron en investigar cuáles son las claves para conseguirlo. Son muchos los criterios que conforman el misterioso y cambiante algoritmo clasificador de Google, cuyas variaciones pretenden precisamente blindarlo frente a la transgresión interesada del sistema: sus búsquedas tratan de responder a criterios útiles, de adecuación e idoneidad con las palabras o los temas indagados.

En consecuencia, las webs que mejor responden a esas búsquedas ocuparían siempre las posiciones preferentes. Pero como las personas somos más inteligentes que los medios, y la programación nunca podrá reaccionar por sí misma, los profesionales del SEO —en lógica y exigible defensa de los intereses de sus clientes— destapan los principios y las pautas necesarias para mejorar el posicionamiento de cada sitio web: entre lo más recomendado a día de hoy, llenar de palabras clave y contenido “útil” los sitios que deseamos posicionar.

Así, no es infrecuente tener que generar gran cantidad de contenido adicional irrelevante, reiterativo, para conseguir en una web el ratio de palabras clave y caracteres más propicio para el posicionamiento. De este modo, ese torrente informativo online se ve aumentado exponencialmente una y otra vez: no basta con publicar lo necesario, hay que aliñarlo con un exceso de condimento adicional para poder posicionarlo.

¿La consecuencia? Un efecto bola de nieve que aumenta y aumenta el contenido verbal en Internet, arrinconando el estilo directo e incisivo (precisamente el más adecuado para nuestra época) a niveles de presencia silenciosa en buscadores, y multiplicando la información inútil en términos de comunicación, aunque imprescindible en los del posicionamiento.

Cada vez más me estoy viendo obligado a redactar textos más planos, limitados y densos para posicionar bien en Internet. Me esfuerzo por no renunciar al estilo chispeante, creativo y diferencial que siempre he defendido en la redacción publicitaria. Ese es el reto. Pero el medio es el mensaje. Y, en este caso, el posicionamiento en Google se está convirtiendo, irremediablemente, en el medio mismo.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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