Chica thai

Le tengo un cariño especial a este relato publicado en diciembre de 2008 por El Atrapamundos. La dura existencia de una guapa chica tailandesa…

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Thai

LA TENTACIÓN estaba demasiado cerca. Los viejos cerdos gringos y europeos merodeaban a su alrededor como moscardones azules repugnantes, rascándose los huevos mientras alardeaban de carteras llenas, o a la inversa, al tiempo que husmeaban como urracas el aroma natural, afrodisíaco, del cuerpo de Chotiros Posayakrit.

Chotiros es una thailandesa hermosa, cabal, sensible y sensitiva que regenta una pequeña tienda de malas imitaciones en el mercado nocturno de Patpong. La rodean relojes, monederos, bolsos y camisetas falsas de marcas como Gucci, Louis Vuitton o Prada, y los ojos lujuriosos, las babas espesas y los epítetos gruesos de un exagerado porcentaje de clientes. La belleza es su handicap; el deseo, su condena.

Acude cada noche a una esquina lateral cercana a Silom Road. En su establecimiento, ubicado entre un night club y una barra americana, se despedaza el alma junto al mostrador arrinconando el asco detrás de una sonrisa coqueta, profesional, dirigida a esos clientes lechosos que la miran como si la chuparan, sabiendo que precisa para malvivir los ingresos de esas ventas tan bastardas.

Con todo, la joven permanece fiel a sus principios. Es una buena chica, jamás se prostituirá. No lanzará pelotas de ping pong con sus labios vaginales, ni abrirá con ellos botellas de refresco para deleite de alcoholizados mirones. No se contoneará entre neones fluorescentes, guarros babosos y ladyboys lascivas compitiendo por un fajo de baths que buena falta le hacen.

Chotiros Posayakrit, como muchas otras compatriotas, detesta a los turistas que acuden excitados, excitables, a su patria. Pero los necesita. Por eso asume que estar buena, en su ciudad, en su mercado, en su existencia, presuntamente la haga puta. Por eso cuando vuelve a casa con los pies hinchados, el tenue maquillaje desgastado y el mísero jornal a buen recaudo, hastiada y agotada, flaquea con frecuencia entre las sábanas refrescantes de su catre y llora con debilidad, entre murmullos, hasta que el cansancio, la resignación y el abandono la envían al reparador mundo del sueño.

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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