Ganador

Desde El Atrapamundos, os presento este relato ambientado en Camerún que escribí en noviembre de 2008. Futbolero y vital a partes iguales.

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Ganador Camerún

LAUREN M’BAMI nació en un barrio periférico de Douala, uno de ésos que las agencias de viajes recomiendan no visitar en Camerún. Poco antes de cumplir los once años lo pillaron robando un par de botas Puma, y permaneció en la cárcel varios meses porque nadie pagó su fianza de diez euros. M’bami no tenía padres. Era un niño de la calle. Malvivía por las inmediaciones del estadio Akwa, donde intentaba colarse los días de partido y, en más de una ocasión, lo conseguía.

Era un chico despierto, vital, bien formado y parecido, que sonreía embelesado cuando veía un balón. Participaba en los partidillos callejeros siempre que podía, con energía incansable, descalzo sobre la superficie irregular, terrosa y polvorienta como su existencia. M’bami era un ganador dentro del campo, y eso le gustaba. Porque, al terminar el fútbol, la derrota lo esperaba con garras de leona. Pasaba miedo y hambre en esas noches africanas, al ras, interminables, mientras soñaba con un televisor con parabólica para ver los partidos del Mundial o las ligas europeas desde casa, sin advertir la paradoja de que ni siquiera tenía un lu- gar al cual llamar de esa manera.

Un día, alguien mencionó a Thérèse Ngo Moune, una mujer de 78 años que vivía en una cabaña con habitaciones para niños huérfanos. Al principio no prestó atención: tenía el alma libre, y ya había estado una vez preso. Después oyó que el orfanato organizaba competiciones de fútbol para chicos, y que los mejores eran seleccionados por el Barcelona para jugar en España.

Y así, aunque siempre había sido seguidor del Real Madrid, M’bami preguntó por ese sitio, memorizó dónde estaba y caminó en solitario kilómetros de ilusión y de esperanza, comiendo polvo, tierra y sol intensos, hasta llegar al orfanato de New Bells, creado por la Fundación Samuel Eto’o. Llevaba los pies ensangrentados, el rostro sucio y la camisola em- padada de sudor. Thérèse Ngo Moune, al ver su aspecto, le preparó un cacao y se sentó con él, en sendas sillas de mim- bre, para escuchar su historia:

—Juego bien al fútbol, meto goles, defiendo y ataco, sé hacer lo que haga falta. —Llámame Maman, aquí todos lo hacen —le dijo ella para tranquilizarle—. Empieza por el principio: cuéntame quién eres, cuál es tu familia, dónde está tu casa y qué futuro quieres. Aunque despuntó en las categorías inferiores del país, M’bami no jugó en Europa. No fue profesional. Abandonó ese sueño cuando descubrió, en la escuela, un porvenir diferente.

 

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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2 respuestas a Ganador

  1. Alejandro dijo:

    Una historia lejana en el espacio y cercana en el tiempo. Triste en su miseria y alegre en su esperanza.Transparente por nuestra “ignorancia” y opaca por su realidad. Contrastes en su lectura.

  2. miniguias dijo:

    Mira que he buscado y no he encontrado nada del porvenir de este chico. Me has dejado espectante por saberlo. Un saludo

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