La televisión es nutritiva

Imperdibles, dic 13Tomo prestado el título de esta canción del grupo musical ochentero Aviador Dro para encabezar el post de hoy, el cual pretende aglutinar algunas reflexiones y vivencias basadas en mis más recientes apariciones en televisión, en especial en el programa Los imperdibles, producido por Zeta Audiovisual para Aragón Televisión.

El formato del programa se basa en entrevistas ciudadanas sobre distintas curiosidades, a las que se suman las voces de algunos “expertos” que deben aportar cierto plus de precisión y rigor. Así, he hablado en diferentes episodios sobre símbolos aragoneses, personajes ilustres de la tierra y tradiciones y curiosidades navideñas. Debo ser sincero: mis intervenciones no han sido improvisadas, mi memoria no resistiría un acopio y expresión de datos tan concretos sin una adecuada preparación previa.

Se trata de un programa emitido en una cadena autonómica, con buenos datos de audiencia aunque, sin duda, muy alejados de los grandes shares de las cadenas nacionales. Con todo, y gracias a mis apariciones, gran cantidad de conocidos me han hecho numerosos comentarios sobre ello: “cuánto sabes de historia”, “te vi en la tele”, “no sabía que fueras escritor” —después de dieciséis libros y más de quince años publicando—, “cuentas cosas muy interesantes” y cosas por el estilo. Vamos, que en estas cuatro modestas apariciones he cosechado más notoriedad y relevancia pública que nunca.

Es ciertamente revelador.

La televisión, querámoslo o no, entra en los hogares y en las almas de los espectadores con una cercanía y dimensión estratosféricas. Salir en la tele parece, para algunos, un logro en sí mismo y, desde luego, imprime un cierto sello mediático que otorga reconocimiento —con independencia de los méritos reales—.

En consecuencia, entiendo perfectamente —aunque me desgarra el alma— que los personajes más televisivos se hinchen a vender y firmar ejemplares de sus libros en cuanto los publican. Jorge Javier Vázquez, Sandra Barneda, Boris Izaguirre o la inefable princesa del muermo, Belén Esteban, pueden presumir de ser autores de best-seller sin haber sido siquiera, salvo honrosas excepciones, verdaderos escritores.

Pero ésta es la realidad. Auténtica, inevitable y verdaderamente humana.

La tele crea mitos y distribuye discrecionalmente méritos, aplausos y reconocimientos. Aunque, todo ha que decirlo, hacer un buen programa de televisión es mucho más complejo y laborioso de lo que parece desde fuera.

Y también hacerlo malo. Si no, que se lo pregunte a los colaboradores de Sálvame, que venden su alma al diablo cada día para aferrarse a la fama… y al coscurro.

*           *            *

Puedes ver los programas mencionados en Aragón a la Carta, Los imperdibles, capítulos 24 y 25.

http://alacarta.aragontelevision.es/programas/los-imperdibles

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Acerca de michelsunenmontorio

Escritor, publicista y profesor de oratoria.
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